
La bobería como la bloguería (palabra más expresiva que la de la pretenciosa blogosfera) tiene un gran capacidad de expansión. Quizá por ello hay tantos blogs como bobos, y menos bobos gracias a los blogs. Esta es la idea que me queda tras las lecciones del profesor Espada, quien honra a su apellido al deleitarnos con afiladas reflexiones y cortantes afirmaciones categóricas. A fin de cuentas el talismán de la variedad se ha impuesto hasta tal punto en el mundo de los saberes, que el tonto parece más sabio cuanto más maneja la técnica, y el sabio resulta más tonto cuando ha perdido el tren de la tecnología. Y ya uno no sabe si se halla entre La dama boba, el loco cuerdo quijotesco o el elogio de la locura o mejor de la estupidez de Erasmo. Necio o no, en cualquier caso el tren pasa y hay que cogerlo sobre todo tras el optimismo que rezuman las palabras del profesor.
Palabras que para mi mayor tranquilidad me abren una puerta a la esperanza al pensar que Internet es un arma cargada de futuro o mejor de presente y que el lector actual puede elegir entre independizarse de la tiranía de la prensa canónica o ahondar en otros mundos que funcionan como guardianes de los guardianes. Pero desde mi necedad sólo quisiera hacerle una pregunta: ¿Quiénes són los guardianes de los guardianes? Y así hasta el infinito. Claro está que así entramos en una reducción al absurdo.
Pues bien, sin duda, he aprendido de estas clases que se presentaban eminentemente prácticas y que sin embargo me han enriquecido desde el punto de vista teórico. Me voy con un sinfín de interrogantes que no me resolverán el bucear por los mares ingentes de los links, pero que me han hecho cambiar muchas de las ideas que hasta ahora tenía. Y efectivamente como han corroborado estas lecciones no podemos opinar de lo que no conocemos, pero sí constatar los hechos sobre los que después podremos opinar. A lo mejor así nos dejamos de tantas bobadas. Por esta misma razón, esta bobería de blog muere hoy mismo no sin antes recordar que quizá la pantalla acabe convitiéndose en el nuevo retablo de las maravillas.
Pues bien, sin duda, he aprendido de estas clases que se presentaban eminentemente prácticas y que sin embargo me han enriquecido desde el punto de vista teórico. Me voy con un sinfín de interrogantes que no me resolverán el bucear por los mares ingentes de los links, pero que me han hecho cambiar muchas de las ideas que hasta ahora tenía. Y efectivamente como han corroborado estas lecciones no podemos opinar de lo que no conocemos, pero sí constatar los hechos sobre los que después podremos opinar. A lo mejor así nos dejamos de tantas bobadas. Por esta misma razón, esta bobería de blog muere hoy mismo no sin antes recordar que quizá la pantalla acabe convitiéndose en el nuevo retablo de las maravillas.
